Columna de Carmen-
Más vale morir andando que detenerse para morir (Fanny Mickey)
La conocí en 1988 en la galería “Café Libro” en Cali junto a dos de sus más queridos compañeros de Tablas: El Maestro Enrique Buenaventura (Q.E.P.D) y Vicky Hernández. Yo apenas tenía 16 años y quería conocer el mundo, recorrerlo, vivirlo, padecerlo y escribirlo.

Fanny Elisa Mikey Orlanzky en ese entonces era una afamada actriz - importada de Argentina a finales de los 50’s - que había dejado la sangre en las tablas abriéndole paso a la cultura teatral en Colombia y a la que de cariño sus amigos le decían “Miky”. Tenía el pelo pintado de rojo anaranjado, usaba ropa negra, blanca o combinada, tenía un cuerpo envidiable a pesar de sus ya 55 primaveras. Tomaba vino tinto en una copa grande que sostenía con elegancia sin dejar de lado ese aroma de bohemia que la caracterizaba. Reía a carcajadas sonoras contagiando a los presentes. Su marcado acento argentino con voz ronca era como una melodía tanguera que resonaba en el salón.
Saludaba a todos con una amplia sonrisa de mujer satisfecha y recorría las mesas de la galería atestada de gente que quería compartir con ella el triunfo de la clausura del primer Festival Iberoamericano de Teatro en Bogotá que había sido un éxito rotundo.
Era su primera visita a Cali, la ciudad que la recibió en Colombia, luego de la clausura del Festival.

En aquella ocasión alguien que ya la conocía me la presentó y recuerdo que me abrazó con fuerza, muy cariñosa diciéndome al oído que la hacía muy feliz que los jóvenes participáramos de éstos eventos.

Durante estos 20 años tuve muchas oportunidades de compartir con ella, de verla en diferentes obras de teatro, de celebrar a ritmo de salsa en Zaperoco, Don José, Tintindeo, en Cali, “Casa de citas” un bar del barrio La Candelaria en Bogotá.
Siempre con una frase amable, un gesto cariñoso conmigo y, cómo no, algún consejo oportuno de momentos que no se olvidan.

Recuerdo especialmente una noche que nos encontramos en el bar de mujeres llamado “Anyway”. Celebrábamos el día del amor y la amistad de Septiembre de 2002. Luis (mi primer marido) estaba conmigo cuando llegó Fanny acompañada de Santiago Moure y otros actores. Me acerqué sola a saludarla y soltó la carcajada preguntándome: “¿Te cansaste de los hombres?” Yo me reí por la confusión y le dije que todavía no, pero que el día menos pensado renunciaba a ellos. Entonces se quedó muy seria y me dijo: “No te canses de los hombres, muchos serán una simple anécdota, pero habrá alguno que te haga feliz”.

El pasado 31 de Julio estuve en la función de “Perfume de Arrabal y Tango” y la esperé a la salida para felicitarla pero no pude verla.

Después de eso supe que estaba en la Clínica por una afección renal y en ese momento supe que no la vería más. Algo me decía que Miky estaba satisfecha con todo lo que había hecho por el Teatro y que era el momento de descansar.

Quise recordarla con sus carcajadas, con su energía vital, con sus chistes verdes, su irreverencia, su capacidad de tener una moral intachable y única. A Miky yo la admiré por su talento, pero la admiré más por la mujer que fue.

Miky falleció ayer a la madrugada, acompañada de sus más queridos y yo quiero compartir con ustedes el orgullo de haber tenido la oportunidad de conocer esta gran mujer.

El teatro está de luto en Colombia pero hay que despedirla con Salsa, vino tinto y tabaco, como a ella le gustaba.

Carmen- (17.08.2008)
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